“Soy de la élite del que trabaja”, le oí decir a Florentino Perez hace algunos años en una entrevista. “Soy de la élite que genera trabajo, continuó.
La generación actual tiene una forma equívoca de lo que realmente representa la élite, aquel grupo minoritario que tiene la oportunidad de vivir una vida de privilegios.
Las élites se forman gracias al trabajo duro, por un largo y sostenido periodo de tiempo.
El problema, el gran problema, es que dentro de esa élite se han escabullido un grupo de personas que han llegado ahi por medio de atajos, por la via incorrecta y comprometiendo sus principios. Personas que al corromperse no solo traicionan su reputación sino que vulneran la perspectiva verdadera de lo que representa sr parte de la élite.
No perpetuemos la perspectiva equivocada.
La élite verdadera pertenece a aquellas personas que trabajan exhaustivamente por crear una vida mejor para ellos y los suyos. Personas que están dispuestas a sacrificar diversión y ocio en búsqueda de crecimiento y compromiso. Eso es la verdadera élite. Es crear empresas con base en principios sólidos que perduren tiempos de crisis. Es generar empleo y permitir que, al transformar la vida de los suyos, se pueda transformar también la vida de aquellos empleados que deciden dar parte de su vida para la persecución de objetivos planteados por los altos mandos de las organizaciones.
Dejemos de hacer creer a los jóvenes que a la élite se llega por medio de atajos. Dejemos de normalizar la corrupción y la vida de alto status cuando dicha posición se alcanzó de forma dudosa.
Entendamos, y hagamos entender a los que vienen tras de nosotros, que la vida de élite se construye con mucho esfuerzo y que toma mucho tiempo, tiempo en el que seguramente toca confrontar crisis que ponen a prueba la resiliencia, entre otras cualidades.
Esa es la verdadera élite. Ese es el grupo de personas al que se refería Florentino Perez cuando hablaba de su propia vida. Esa es la vida que merecen aquellos que arriesgan su capital, comprometen su tiempo, y toman decisiones fuertes para crar progreso para la sociedd en la que viven.
Es esa la élite que merece estar en lo más alto porque ha dedicado toda una vida de construcción, y es también esa élite la que soporta a muchos otros grupos que han decidido vivir por y para la crítica, y combatir el progreso utilizando estrategias populistas y baratas.
Al final del día, y en el largo plazo, la élite del que trabaja y del que genera trabajo es la que puede vivir libremente y disfrutar de lo que han construido. Y, pese a esto, pudiendo vivir en el retiro y la opulencia vacía, deciden seguir con una vida de construcción.
Porque tienen muy claro que la recompensa de hacer bien el trabajo es más trabajo.
Y eso, eso es un privilegio para a verdadera élite.